domingo, 14 de julio de 2013

Los antecedentes de La Revolución Francesa

Francia vivía un período de iluminación intelectual sin precedentes, El Siglo de las Luces, en donde se incentivaba el desarrollo individual, el conocimiento sin barreras o tabúes, la libertad de pensamiento sin las regulaciones de la monarquía o el clero. Pero éste exceso de conceptos e ideales creó un torbellino social entusiasmado, ahora, por el cuestionamiento de los mismos fundamentos en donde se sostenía la “estabilidad” monárquica, y que fue convenientemente direccionado a los intereses e ideales del populista Jean-Paul Marat, quien instiga contra el rey. No es de extrañar que todo hombre que se considere el único poseedor de la verdad absoluta termine trasformándose en el peor de los déspotas y muchas veces en el peor de los asesinos.

Una de las cuatro versiones del "Retrato de Luis XVI"
Autor: Antoine-Francois Callet, 1788
Museo Nacional Palacio de Versalles en el Trianon, Francia

En un principio el pueblo francés estuvo muy emocionado con Luís XVI, al que consideraban justo y benévolo, pero sus intereses personales distaban mucho de la fuerza que debía tener un monarca para gobernar, teniendo que recurrir a la influencia que ejercían sus ministros e incluso su esposa María Antonieta.

"La reina María Antonieta y sus tres hijos"
María Teresa, Luis José y Luis Carlos.
Autor: Louise Élisabeth Vigée Le Brun, 1787
Museo Nacional Palacio de Versalles en el Trianon, Francia
Su abuelo, Luís XV, había dejado al país en quiebra y hubo que aplicar medidas económicas muy impopulares, no sobre El Tercer Estado, el pueblo, que históricamente siempre ha padecido todos los males, sino en la burguesía, la nobleza y el clero. De inmediato éstas fuerzas reaccionaron y descubrieron la debilidad del rey y éste se retractó, pero la situación no podía sostenerse de la manera habitual, el hueco fiscal era inmenso y hubo que aplicar otra vez las medidas económicas, ejercidas ésta vez por el ministro Calonne. Los afectados no se interesaron en ver toda la imagen nacional que se buscaba, sino que reaccionaron, afectados por sus intereses propios e inmediatos y se opusieron al rey.

Luís no sabía qué hacer, estaba sólo y entonces, en una acción desesperada, convocó, el 5 de mayo de 1789, Los Estados Generales, lo que no se hacía desde 1614. Allí, en el mismísimo Palacio de Versalles, se reunieron las tres fuerzas: el clero (el Primer Estado), la nobleza (el Segundo Estado) y el pueblo (el Tercer Estado). Por primera vez, en más de 150 años, el pueblo se dio cuenta que tenía voz, que podía ser escuchado y que sus votos tendrían efectos nacionales.

"Inauguración de Los Estados Generales el 5 de mayo de 1789"
Autor: Auguste Couder, 1839
Museo Nacional Palacio de Versalles en el Trianon, Francia

Para poder contrarrestar los ataques de la nobleza, Luís le otorgó más poder al Tercer Estado, pensando que ellos, al estar intimidados por la autoridad real, le serían fiel y crearían el equilibrio que se necesitaba, pero ellos, bien guiados por los intelectuales, los masones y algunos pensadores radicales, apenas pudieron, se transformaron en Asamblea Nacional con ideales republicanos, y más que favorecer a la monarquía, la puso entredicho.

Las reacciones torpes del rey, la crisis económica, el hambre generalizada y las manipulaciones de ciertos resentidos sociales llevaron al alzamiento que dará pié a La Revolución Francesa un par de meses después, el 14 de julio de 1789. Ahora la figura de Luís era simbólica. Fue trasladado con toda su familia del Palacio de Versalles al Palacio de Las Tullerías, en pleno corazón de París, y se les colocó un guardia personal las 24 horas del día, incluso a la reina María Antonieta que ya no poseía ninguna intimidad, ni siquiera cuando dormía.


Al serles prohibido la entrada a la Asamblea de Los Estados Generales,
representantes del pueblo se reúnen de forma independiente y realizan
"El juramento en la cancha de Tenis" y luchar hasta alcanzar los ideales.
Autor: Jacques-Louis David, 1791
Museo Nacional Palacio de Versalles en el Trianon, Francia

Muchas de las monarquías europeas estaban alarmadas, sino todas, por los sucesos de Francia, casi siempre el enemigo tradicional, pero representaba el absolutismo que el resto de los reyes de Europa añoraban. Si triunfaba la república, todas las otras monarquías podrían colapsar (Efecto Dominó). El Imperio Austríaco fue el primero en reaccionar ya que la reina María Teresa era la madre de María Antonieta.

Se crean planes apresurados para que la Familia Real escape a Bélgica, en ese entonces perteneciente al Sacro Imperio Germánico, pero al detenerse en el pueblo de Varennes, a muy pocos kilómetros de la frontera, para comprar algunas cosas que podrían necesitar, el rey fue reconocido y todos fueron apresados. 


Los reyes son reconocidos y arrestados en la ciudad de Varennes

El retorno de Varennes, todo el pueblo eufórico sale a ver
como la familia real es devuelta a París, lo que genera la excusa
de enjuiciarlo por traición y decapitarlo.

Según cuenta la leyenda la dueña de la tienda lo reconoce por la imagen que tienen las monedas acuñadas, con su rostro y con las que pagó. Un muy alto costo en la vanidad personal.


Trasladado de nuevo a París es arrestado, pero sigue con el cargo de rey, pero ahora constitucional. La gota que derramó el vaso fue la buena intención de Carlos, el Duque de Brunswick, comandante de las fuerzas prusianas, al enviar a la Asamblea General una amenaza de invasión, si alguno de los miembros de la monarquía, sufría algún daño.

Éste documento, el Manifiesto de Brunswick, fue la excusa perfecta, que se necesitaba, para juzgar al rey de alta traición, al querer conspirar, con fuerzas tradicionalmente enemigas, en contra de la revolución y el deseo del pueblo.

Luís XVI, quien era un fanático historiador, estaba seguro que su destino iba a ser el mismo que el del rey Carlos I, decapitado cien años antes en Inglaterra. Fue condenado a muerte por un veredicto de 361 votos a favor, 288 en contra y 72 abstenciones. Fue guillotinado, a sus 38 años de edad, en una plaza pública en las afuera de París, hoy Plaza La Concordia, ante una multitud enardecida. Ocho meses después, su esposa, la ahora ex reina María Antonieta, sufre el mismo destino.


Grabado de "La ejecución del rey Luis XVI", nótese el pedestal
a la derecha, antes allí había una estatua del anterior rey, Luis XV,
hoy se alza el Obelisco.

Un año después muchos de los revolucionarios que habían pedido con saña la cabeza del rey, también habían perdido las suyas, por ser considerados, respectivamente, entre ellos mismos, traidores a la patria.

"La ejecución de Maximilien Robespierre", a decir verdad,
él aparece en el carruaje con un pañuelo en la mano, siendo
el siguiente a ser guillotinado.
Biblioteca Nacional de Francia.

Todo el ideal republicano, resultó ser un inmenso proyecto, con muchos intereses personales de por medio y con hombres, en extremo abusivos y crueles o por el contrario muy blandos, finalizando en 1799 con la subida de Napoleón al poder.

Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi

15 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor

    ResponderEliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  5. Muy bien resumido y explicado. La gente debe saber que la Revolución Francesa fue un movimiento egoísta que buscaba sus propios intereses, y no un movimiento que buscaba la libertad y la justicia. Luis XVI no fue un tirano, y los revolucionados no fueron corderitos con banderas blancas suplicando por un cambio. Solo hay que ver como acabó Robespierre. Felicidades por el artículo, me ha aclarado algunas dudas que tenía. Saludos!

    ResponderEliminar