viernes, 27 de diciembre de 2013

El Sitio de la ciudad de Leningrado


En una guerra, las estrategias de cada batalla o cada enfrentamiento, tienen características particulares, no es de sorprender que los altos oficiales estén más tiempo estudiando mapas que entablando batallas, pero a veces, sobre la marcha, hay que adaptarse. Ya lo había dicho el gran estratega alemán del siglo XIX Helmuth von Moltke “Ningún plan sobrevive a los primeros cinco minutos después de encontrarse con el enemigo.” El éxito depende de la buena improvisación.

La ciudad báltica de Leningrado, antes, San Petersburgo en honor a su fundador el zar Pedro I el Grande, y luego cambiado su nombre al héroe fundador de la revolución bolchevique, Vladimir Ilich Lenin, era culturalmente orgullosa y muy europea, a diferencia de la capital, Moscú, demasiado alejada de las otras ciudades y enclavada en el corazón de La Unión Soviética. Sus habitantes nunca se imaginaron, cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939, que ellos en algún momento podrían ser víctimas de sus “aliados”, los alemanes.

De hecho, el primer sorprendido, cuando los alemanes invadieron en 1941 suelo soviético, evento conocido como Operación Barbarroja, fue su líder, Joseph Stalin. No era de sorprender, ya que pocos se acuerdan, que él y Hitler, habían firmado unos años antes el Pacto de no Agresión y en compensación y agradecimiento, la Unión Soviética recibió una gran tajada de la derrotada Polonia, tras su sorpresivo ataque relámpago, al indefenso país, creando sí, una reacción de las otras naciones occidentales y con ello, el inicio de La Segunda Guerra Mundial.

El Pacto de no Agresión, firmado por Alemania y la Unión
Soviética, fue la antesala a la invasión de Polonia, ideada
por Hitler y apoyada por Stalin, a cambión de una gran
tajada territorial: la mitad oriental del país, al ser conquistado.
Pero Adolfo Hitler se dejaba llevar más por la pasión que por la razón y lanzó una ambiciosa campaña conquistadora al inmenso país Soviético, el más grande del Mundo y por mucho, 22.500.000 Km2, sin haber aprendido nada de la historia, 140 años atrás Napoleón lo intentó y fracasó.

Mapa de la Unión Soviética, conformado por sus 15 territorios federales.

Con ésta acción, Hitler, buscaba eliminar el comunismo y a toda la raza eslava, creando una “cruzada” europea en contra de Asia, reivindicando, en su imaginario racial, las invasiones bárbaras, siglos atrás, en contra del Imperio Romano, por Atila el Huno, y así, recuperar un territorio que él cree propio, que a su vez serviría como espacio vital, para satisfacer las necesidades del pueblo alemán, por siglos, expulsando, más allá de Los Montes Urales, a los pocos eslavos sobrevivientes.

Su plan era invadir, durante el verano de 1941, con tres grandes ejércitos (Norte, Centro y Sur), en una sola gran campaña, rodeando y derrotando a las tropas soviéticas, de mayor número, pero muy mal equipadas, en un par de meses. La extensa maniobra, que comprometía a unos 4.000.000 de soldados, 3.350 tanques, 4.390 aviones y 46.000 piezas de artillería, no era compartida por todos los miembros del Alto Mando Alemán, pero ninguno, a pesar de su pesimismo, se atrevió a enfrentar a Hitler, en sus sueños de grandeza, dispuesto a reivindicar a Napoleón Bonaparte y a emular al gran emperador Sacro Alemán, del siglo XII, Federico I, en cuyo honor se nombró esta gran acción militar: Operación Barbarroja, por el color de sus barbas.

El Ejército del Norte debía tomar a Leningrado, asegurar los territorios bálticos y una vez cumplido esos objetivos, el excedente de soldados se internaría en territorio soviético para apoyar al Ejército del Centro, cuyo objetivo era el de conquistar a Bielorrusia, la ciudad de Moscú y apropiarse de toda la zona central, y el Ejército del Sur tenía como objetivo, Ucrania, toda el área al norte de Mar Negro, muy rica en petróleo y por supuesto la icónica ciudad de Stalingrado.

Mapa estratégico de objetivos alemanes durante La Operación Barbarroja.

El Alta Mando Alemán, no dudaba de la capacidad del país soviético en crear un gran ejército a corto plazo, mayoritariamente conformado por campesinos reclutados, sin experiencia ni disciplina militar, presa fácil para sus soldados. Pero ignoraban del poderío militar con el que contaban, sin duda, muchos de ellos obsoletos, pero de igual manera allí: 15.000 tanques, 12.000 aviones y 35.000 piezas de artillería, y más aun, un aliado silencioso, el invierno.

Poster propagandístico soviético, representando
la temible contraofensiva, liderada por sus
tanques T-34, y poniendo a correr a todos
sus enemigos.

La fecha pautada para el inicio de La Operación Barbarroja era el 15 de mayo, pero la incapacidad de Benito Mussolini, aliado de Hitler, en consolidar sus conquistas en Grecia, obliga al Führer a retrasar su campaña soviética, para asistir a las tropas italianas y lograr sus objetivos en pleno corazón del Mar Mediterráneo, básico para el éxito de todo su plan.

La invasión comienza un mes después, en junio, ajustándose, por mucho el calendario invernal, pero el exceso de confianza, en el lograr todo el objetivo, en tan sólo dos meses, impulsa a los alemanes en dar inicio, ese mismo año, con la heroica cruzada. El clima, primero las abundantes lluvias y luego el inclemente invierno, jugaron papel protagónico en el rotundo fracaso de toda la campaña.

El barro hizo casi imposible el avance, al igual que la política de "Tierra
Arrasada", implementada por el zar Alejandro I durante la invasión napoleónica
de 1812 y vuelta a implementar por Stalin, obligando a los alemanes a
depender de una red de suministros, que nunca llegó a ser efectiva.

El ejército del Norte de inmediato se dirige a su objetivo inicial, la ciudad de Leningrado, pero las cosas casi nunca salen como se planean y hubo de improvisar. Ante la imposibilidad de triunfar y tomar por la fuerza a la metrópoli, se le presenta a Hitler un dilema: continuar con el ataque frontal, a un alto costo, sitiar la urbe o redirigir a sus tropas al Centro para consolidar el segundo objetivo del Plan Maestro.

Decide entonces aplicar una estrategia obsoleta, sitiar a Leningrado y esperar que el hambre, el frío y las enfermedades acaben con la población. Esa estrategia funcionaba en la Edad Media cuando los poblados eran mucho más pequeños y en la mayoría de los casos las fortalezas tenían redes ocultas de abastecimiento. El sitio de Troya duró diez años y fue la estrategia y no el sitio lo que venció a la impenetrable ciudad griega.

La ciudad se defendió con lo que tenía a su disposición.

La obsesión de Hitler por conquistar a la ciudad del norte, le afectó el resto de su estrategia, pero en donde el pueblo idolatra a su Führer, ningún militar tuvo el coraje de enfrentársele. El ejército del Centro no recibió nunca el apoyo del ejército del Norte y con el tiempo sucumbió sin lograr sus objetivos.

Cada ciudadano defendió su orgullosa ciudad. Leningrado
sobrevivió y su legado inspiró la retaliación en contra Alemania.

El ejército alemán del Norte, apoyado por la División Azul española, cortó todas las rutas de suministros y enfrentaron todo tipo de ofensivas, conteniendo a civiles y militares, condenándolos al hambre, más de tres millones de personas.

La estatua de bronce del zar Pedro I, fundador de la ciudad,
montada sobre un pedestal, conocido como La Piedra de
Trueno, movilizada hasta su enclave, por fuerza humana; la
piedra más grande jamás trasladada, 1.500 toneladas. 

Existe una leyenda en la ciudad, y es que si la estatua de Pedro I
cae, la ciudad colapsa, así que muchos esfuerzos se hicieron
para proteger a esta colosal escultura.

El cálculo inicial de abastecimiento, en la sitiada ciudad, alcanzaba tan sólo para dos meses, así que hubo que racionar los alimentos por jerarquía humana (obreros, administradores y niños) a 600 gr., 500 gr. Y 400 gr. por día respectivamente. Se buscó una línea de abastecimiento que se conoció como El camino de la Vida, pero no era suficiente para alimentar a toda la población. Para complicar la situación ese año se produjo uno de los inviernos más fuertes de la historia, a lo que la falta de combustible, cobró aun más vidas, y se vieron en la obligación de quemar todos los libros de la biblioteca para solventar un poco la crisis. Los pobladores tuvieron que recurrir a otras alternativas: palomas, gatos, perros, ratones y, por qué no, seres humanos, de los cuales tampoco iban a obtener mucho, ya que habían muerto de inanición.

Las míseras raciones estaban diseñadas para
mantener con vida al ciudadano común, lo suficiente
para mantener la energía que se requería para luchar.

Con el paso de los años, tres en total, el ejército alemán se fue debilitando y finalmente los soviéticos lograron romper el cerco y abastecer a la ciudad, que resistió más de 900 días incomunicada, sin suministros médicos o alimenticios, muchos de ellos sucumbiendo al intenso frío, año tras año. La cifra de muertos civiles ronda el millón y medio. A pesar de todo, la moral se mantuvo intacta e inspiró a las fuerzas rusas en su retaliación contra Alemania. En el año 1945 Leningrado recibió el título de Ciudad Heroica.

Con el fin de La Unión Soviética, la ciudad retoma su nombre original: San Petersburgo.
  

Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi

lunes, 23 de diciembre de 2013

La fecha que se escogió para que naciera Jesús


La fecha tradicional de la natividad de Jesús de Nazaret, en la que un quinto de la población del Mundo, alrededor de 1.100.000.000 de personas, celebran, el 25 de diciembre, es una fecha ficticia, designada a conveniencia, en la que cualquier cristiano, previo al siglo V, se hubiese sorprendido, en esa época el día de Navidad era, y con toda lógica, el 25 de marzo.

La razón de éste cambio radical y repentino, fijado y ordenado por el papa Julio I en el año 350 y ratificado por su sucesor, el papa Liberio, tiene como único objetivo, el convertir al mayor número de paganos al cristianismo, sin afectarles de manera radical sus fiestas, por cierto, una muy divertida, sustituyendo una celebración, la pagana, por la cristiana. Las Fiestas Saturnales, en honor al dios romano Saturno, se celebraban el 25 de diciembre, coincidiendo con el Solsticio de Invierno, fecha que demarca el fin del día más corto del año, en el que el sol antiguo moría y nacía un nuevo sol.

"La juventud de Baco", 1884, pintado por William-Adolphe Bouguereau.
En la que se representa, la celebración de las Fiestas Saturnales.

La Saturnalia o “Fiesta de los Esclavos”, era, para nosotros, una mezcla entre la Navidad y los Carnavales juntos. Saturno es el dios de la Agricultura y ésta celebración es también en honor a las nuevas cosechas, a la fertilidad de la tierra, a la abundancia, y siendo, en su mayoría los esclavos, los que ejercían ésta función, la festividad es en su honor, recibiendo tiempo libre, mejores raciones de alimentos y regalos, en donde los amos se vestían como esclavos y ellos como amos, y éstos los atendían.

La Saturnalia era, de las fiestas paganas, la más divertida,
ansiada y a su vez importante: el fin de un ciclo y el nacimiento
de otro.

Las fiestas duraban siete días y las casas se decoraban con antorchas, en honor, también, al Sol Invictus, o renacimiento del Sol, personificado en Mithra, dándose fin a los trabajos de la cosecha de invierno, e introduciéndose un árbol verde dentro del hogar, al que se decoraba.

Templo de Saturno en pleno corazón del Foro Romano,
a los pies del Monte Capitonino, sitial de preferencia.

El solsticio de invierno, en todas las culturas al norte del Ecuador, ha sido una de las fechas más importantes del calendario. Tenemos que remontarnos, en perspectiva, a su tiempo real. Antes de la invención del bombillo eléctrico, hace apenas unos 130 años, toda la humanidad vivió por milenios, absorta en una absoluta oscuridad y la aproximación de la noche, no era sólo el momento de descansar y dormir, sino de resguardarse de todos males que podían estar deambulando a nuestro alrededor, que resurgían, con tenebroso realismo, al ponerse el sol. Era en otras palabras, un pánico diario, porque en la idiosincrasia de todos, la oscuridad no es vacio del mal, sino la incapacidad de verlo, no en vano, la vida nocturna se ensambla alrededor del fuego, las antorchas, las velas y hoy en día, la luz eléctrica.

El fuego no sólo proporciona calor, también luz y la luz
aleja a los malos espíritus.

El nacimiento del Sol Invictus, es un momento de inmenso regocijo, y por los siguientes seis meses, hasta el Solsticio de Verano, los días se van haciendo cada vez más largos, en donde la luz del día le gana a la oscuridad de la noche, una especie de lucha entre el Bien y el Mal.

Mithra sacrificando el toro, símbolo de la fertilidad,
 en honor a su padre Sol Invictus (arriba a la izquierda)

¿Por qué entonces, en la antigüedad se celebró el nacimiento de Jesús el 25 de marzo? Fácil, era el inicio de la primavera, el renacimiento de los árboles, las flores, el calor, y en esencia todo lo que el mensaje del hijo de María representa; el momento perfecto, ofreciéndole a la humanidad la esperanza de una mejor vida, más allá de la muerte, incentivando la convivencia, la tolerancia, el entendimiento entre todas las razas y la igualdad entre los humanos. Por eso, en la iconografía del nacimiento de Jesús aparecen el burro y el buey, símbolos antagónicos de la religión egipcia, que representan, respectivamente, al dios Set y al dios Osiris, hermanos rivales, en el que el primero incluso, mata al segundo, pero aquí, ante la presencia del Niño Dios, están los dos juntos, reconciliados. 

Fresco del maestro Giotto, siglo XIV, en el que se representa
el nacimiento de Jesús. Obra realizada a dos tiempos: María
carga al niño y abajo unas mujeres lo lavan.

Además, el cristianismo en esencia, es una religión de masas, que integra por primera vez a todos: hombres y mujeres, de distintas clases sociales, incluyendo a los esclavos, otorgándoles la esperanza, tras una vida repleta de sacrificios e injusticias, si es que uno ha sido digno, el llegar al Paraíso, rodeado de abundancia y paz, pero, luego de un año de intenso trabajo y esfuerzo, se presenta la oportunidad de celebrar… son muy pocos los que se pueden resistir, razón por la cual las Fiestas Saturnales estaban arraigadas en la cotidianidad de todos. Había que hacer algo, y algo radical, sustituir una por otra.

En la antigüedad eso no era mucho problema, hubo momentos, durante el Imperio Romano, en que unos dioses eran más venerados que otros, dependiendo en mucho, en las costumbres particulares del emperador, que los imponía a su gusto, pero Saturno, fue sin duda uno de los más importantes, representa a la agricultura y la comida siempre ha sido y será el objetivo primordial de la humanidad.

El Trono de Saturno, relieve que se encuentra en el museo del Louvre.

Con la cristianización del imperio por orden de Constantino I el Grande, a principios del siglo IV, los obispos de Roma o papas, van a aprovechar este auge, luego de unos 250 años de intensa persecución, para dar un orden internacional, regulando todos los eventos, sustituyéndose progresivamente casi todas las celebraciones paganas e imponer, a punta de mazo, la del nuevo dios, masificándose la fe a otros pobladores no cristianos. Pero aparentemente, es mucho más fácil sustituir una creencia que una tradición. Por siglos, la Saturnalia continuó, hasta que se trasladó, de un plumazo, el nacimiento de Jesús, del 25 de marzo al 25 de diciembre, y aunque muchos se habrán opuesto, con el pasar de las generaciones, eventualmente, se mimetizó la celebración de una con la otra, y se olvidaron del pobre de Saturno, lo que representaba y la verdadera importancia de su celebración; conversión por sustitución. Pero sin percatarnos, él aun está entre nosotros, el sábado es el día de la semana en su honor.

El hombre es un ser de costumbres, muy fácil de manipular, y La Iglesia, al igual que todas las otras instituciones religiosas, ha adoptado medidas similares: suplantar un templo por otro, asignar fechas, rituales, en incluso mimetizar conceptos, realizando adaptaciones y pequeños sacrificios para lograr el objetivo; lograr una mayor conversión de los paganos a mis intereses y creencias.

Los más ortodoxos de los lectores, saben que el solsticio de invierno es el 21 de diciembre y no el 25, pero el problema es, que en la antigüedad, no se había modificado el calendario y aun se usaba el Juliano, que arrastraba un pequeño error que generaba un desfase en las fechas con respecto al sol, hasta que en 1582 se realizó las correcciones, creándose El Calendario Gregoriano.

Detalle de la tumba del papa Gregorio XIII, en la Basílica de San Pedro,
en donde se representa uno de los eventos más relevantes de su pontificado:
el ajuste del Calendario.

Hemos hablado sólo de Jesús y de Saturno, pero en todas las religiones del mundo, la fecha del 25 de diciembre, es el día de celebración del nacimiento de todos los dioses conocidos, como lo son: Dionisos, Hermes, Zoroastro, Mithra, Buda, etc… al menos es fácil acordarse del día y dar una gran felicitación a todos.

Imagen inspirada en La Última Cena de Leonardo da Vinci en donde se
representan a todos los "cumpleañeros" al lado de Jesús.


Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi

martes, 10 de diciembre de 2013

La Desestalinización


La gran mayoría de los ciudadanos soviéticos amaban con locura a José Stalin, los demás creía amarlo, porque llevaban 29 años adoctrinados para hacerlo y el resto de los pobladores, pertenecientes a las naciones bajo la influencia rusa, no tenía más remedio que aparentar su amor. Hasta que un día, tres años después de la muerte del adorado líder, su sucesor, el Primer Ministro Nikita Khrushchev, presenta un informe secreto ante un reducido grupo de delegados del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética) y denuncia públicamente todos los abusos, que a lo largo de los años, había cometido Stalin, uno a uno, y de pronto, casi de forma incontrolable, TODOS, comenzaron a odiar al que hasta hace nada amaban, dándose inicio a un período conocido como la Desestalinización.

Nikita Khrushchev en el Politburó del Kremlin dando a conocer su discurso
secreto en contra del Culto a la Personalidad y sus Consecuencias. 

José Stalin es, por mucho, el mayor asesino de la historia de la humanidad, unas cifran que van desde los 10.000.000 a los 30.000.000 de personas, o más. Ya sea por represión directa, víctimas de los trabajos forzados en Siberia, ejecutamientos, mala planificación alimentaria y genocidio sistemático en contra de sus enemigos políticos (las purgas stalinistas), entre los que se encuentra su gran detractor: León Trotsky.

José Stalin nace en la ciudad de Gori, Georgia (para ese entonces bajo el dominio ruso), en el año 1878, hijo de un zapatero alcohólico, que lo golpeaba, desde muy pequeño, a él y a su madre: Yekaterina. Un amigo escribió años después, "esas palizas inmerecidas y despiadadas hicieron al niño tan duro y falto de corazón como su padre".

Desde muy pequeño Stalin se inclina por el marxismo y lidera el sindicato en la misma fábrica de zapatos en la que trabaja su padre, para luego crear “los escuadrones de lucha”, que eran grupos armados que se dedicaban a robar bancos, para obtener fondos para financiar sus operaciones clandestinas, siendo arrestado en varias oportunidades.

Ficha policial de Stalin en 1911.

A pesar de la distancia, conoce y comparte la visión marxista y centralista de Vladimir Lenin y se adhiere a sus filas, escalando, poco a poco, por su inteligencia y astucia, posiciones claves, que lo llevaran a ser nombrado, en 1917, editor del periódico revolucionario Pravda, mientras Lenin y otros líderes del partido vivían en el exilio, sólo León Trotsky estaba allí, para difuminar un poco el ego de Stalin, controlando así, su rol en el partido.

Después de “La Revolución de Octubre” (1917), como un cometa se las ingenia para afianzarse con el poder absoluto, siendo nombrado  Secretario General del Comité Central del Partido Comunista, cargo estratégico, pero sin aparente poder, pero, al sumársele el de Oficina Organizativa del Comité Central del Partido, él tenía todo la autoridad para nombrar cargos a su discreción, y lo hizo, nombrando a sus fieles amigos y aliados a puestos claves dentro del partido, asegurándose, que a la inminente muerte de Lenin, él sería nombrado el líder supremo.

Lenin previó lo que se avecinaba y a pesar de su frágil salud, trató de solucionar el problema antes que se desbordara y se perdiera el control, así que escribió una carta, un año antes de morir, a algunos colegas, aun fieles, para apaciguar su ambición, “Stalin es demasiado brusco, y este defecto, plenamente tolerable en nuestro medio y en las relaciones entre nosotros, los comunistas, se hace intolerable en el cargo de Secretario General. Por eso propongo a los camaradas que piensen la forma de pasar a Stalin a otro puesto y de nombrar para este cargo a otro hombre que se diferencie del camarada Stalin en todos los demás aspectos sólo por una ventaja, a saber: que sea más tolerante, más leal, más correcto y más atento con los camaradas, menos caprichoso, etc. Esta circunstancia puede parecer una fútil pequeñez. Pero yo creo que, desde el punto de vista de prevenir la escisión y desde el punto de vista de lo que he escrito antes acerca de las relaciones entre Stalin y Trotsky, no es una pequeñez, o se trata de una pequeñez que puede adquirir importancia decisiva”.

Esta imagen de Stalin y Lenin fue ampliamente difundida para
vincular a los dos hombres en una estrecha relación, pero tan
sólo fue un extracto, a conveniencia de Stalin.
Foto original, de los miembros del VIII Congreso Comunista.

La salud de Lenin había decaído de forma precipitada por el stress de la revolución, a lo largo de toda su vida, la guerra, tanto externa como interna, intentando controlar las ambiciones personales de sus allegados, el exceso de trabajo, alrededor de 16 horas al día y la lesión persistente a consecuencia de un intento de asesinato en 1918, cobraron, finalmente, mella en el líder de la revolución, sufriendo dos ataques cerebrales, que lo postraron, desde 1922, en una silla de ruedas sin la posibilidad de habla.

Última foto de Lenin, tomada en el verano
de 1923, junto a uno de sus médicos y su
hermana María Ulianova. Ya el líder era una
marioneta al servicio de Stalin, sin saberlo.

Stalin aprovechó éste impase y lo aisló cada vez más del poder, asumiendo él todos los roles, y haciéndose pasar como el único portavoz oficial de Lenin, quien se deprimió tanto, que incluso solicitó se le proporcionara veneno, a lo que Stalin se negó, porque mientras controlara al líder, él podía afianzar su posición en el poder. A sabiendas, Lenin, entonces dicta unas cartas, que se conocería como “El Testamento”, dando instrucciones precisas sobre el futuro de la Unión Soviética, la organización del partido y la cuestión sucesoral, solicitando la destitución de Stalin y apoyando a Trotsky. Pero estos documentos nunca llegaron a donde debía, porque los aliados de Stalin los lograron interceptar.  Nunca pudo imaginar Lenin, que su asistente personal, era la esposa de Stalin. Fue gracias a Nikita Khrushchev, 30 años después, en su informe secreto, que esto se dio a conocer.

A la muerte de Vladimir Lenin, el 21 de enero de 1924, a sus 53 años de edad, Stalin asumió, por represión directa y encarnada el poder absoluto, siendo temido por todos, y persiguiendo, hasta la muerte, a sus detractores políticos. Pero en el ámbito público, ante los ojos desconsolados del pueblo que llora, él se alza como el mayor defensor de la memoria del gran líder, utilizando para su beneficio la imagen y el recuerdo de Lenin, y por asociación, los ciudadanos soviéticos, trasladaron su amor de uno al otro.

Fue en ésta fuerza idólatra en la que Stalin armó su “Régimen del Terror”, culpando de todos los males de la nación y de los individuos en particular, a sus opositores, justificando así, las ejecuciones sistemáticas, las deportaciones y por supuesto, las represivas medidas económicas, como consecuencia de los “planes” desestabilizadores de sus enemigos.

Para centralizar aun más el poder, basado en la idolatría, desarrolló, a niveles nunca vistos, “el culto a la personalidad”, en el que la imagen del líder estaba presente en todo desarrollo, ya fuese real o ficticio. Stalin se vende como un padre que aconseja a su hijo (el pueblo), pero, quien en realidad impone con mano dura su visión ortodoxa y retrógrada, aprovechándose de la sumisión del pueblo, que cree, porque se lo han hecho ver así, que todo es en su beneficio. Pero las penurias se viven a diario, razón por la cual, de vez en cuando, Stalin culpa de los males a alguno de sus colaboradores, el que hayan caído en desgracia personal ante su persona, y lo responsabiliza de todo, los “juzga” y lo condena, para la alegría tísica de las masas.

Marcha del Primero de Mayo en Berlín, portando la imagen
del "Gran" Líder, José Stalin.

A la muerte de Stalin, el 5 de marzo de 1953, el pueblo llora desconsolado, como quien ha perdido a su padre, a su madre, a sus hijos y abuelos juntos, al hombre que los guió con puño de acero, al punto, que más de 1.600 personas perdieron la vida en el afán descontrolado de ver por última vez a su líder.

El pueblo colma cada rincón de Moscú para intentar ver
por última vez a su amado líder.

Es esto y mucho más, lo que Nikita Khrushchev anuncia, como peligroso, en lo referente al Culto a la Personalidad y sus Consecuencias, en su informe secreto ante los 1.436 delegados soviéticos presentes en el XX Congreso del PCUS, al que se prohibió la asistencia de los delegados extranjeros pertenecientes a las naciones satélites dominadas por los ellos, pero cuyo contenido se dejó filtrar, para que todos supieran, la verdad del que habían amado. Las reacciones adversas no se hicieron esperar y casi de inmediato se extrajo el cuerpo embalsamado de Stalin, que reposaba junto al de Lenin en el mausoleo, en las afueras del Kremlin de Moscú, para ser ubicado detrás, en una modesta tumba.

Stalin construyó el Mausoleo de Lenin con la intención
primordial de ser enterrado a su lado, pero después de la
desestalinización, su cuerpo fue retirado y colocado afuera.

De igual forma, todas las estatuas de Stalin, a lo largo y ancho de la Unión Soviética y los países satélites de Europa Oriental, sobre todo, en éstos últimos, cayeron, dejándose el pedestal vacío como recordatorio de lo que el fanatismo enceguecido puede llegar a hacer a un pueblo crédulo, que no está dispuesto a ver.

Este informe desmitificó a las biografías oficiales de Stalin, que lo presentaba como un aguerrido héroe, “grandiosos estratega” y “gran sabio”, “digno genio de toda la humanidad”, presentándolo como lo que fue, un resentido ególatra, con una ambición desmedida, que no descartó ningún método para mantenerse, de manera incuestionable, en el poder.

Este masivo monumento de granito de Stalin se erigió en
Praga, Checoslovaquia, y fue la mayor representación del
líder en el mundo, con 15.5 metros de altura.

La masiva construcción fue expuesta en 1955 y representaba
el amor de Praga por el Líder Supremo.

La hipocresía finalizó en 1962 y se necesitaron 800 kg de
explosivos para destruir a la estatua.

A pesar de haber evidenciado al monstruo al que tanto amaban, el informe secreto de Nikita Khrushchev, también debilitó el poder y la influencia que tenía la Unión Soviética sobre los países del Bloque Oriental, que de pronto evidenciaron la infalibilidad del Kremlin y se sintieron libres para guiar sus propios destinos, como se intentó hacer en la Revolución Húngara de 1956, desatándose una brutal represión por parte del ejército ruso.

La inmensa estatua de Stalin en Budapest, Hungría, fue erigida
para conmemorar los 70 años de edad del líder.
Durante los eventos de la Revolución Húngara de 1956, la
estatua fue cortada y derribada.
Es de notar que en el afán de la revuelta, el pueblo expresó,
en el rostro del líder, lo que pensaban de él: W.C.
Ya mutilada, la imagen de la cabeza de José Stalin, recorrió el mundo.

En la República Popular China, Mao califica a Khrushchev como un traidor del comunismo y se distancia de la ideología soviética para afianzar la suya propia.


Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi

jueves, 5 de diciembre de 2013

La leyenda de Guillermo Tell


Cada nación, crea o idealiza, en un momento dado de su historia, una anécdota que le sirva, el trasmitir un ideal y que le ayude a fomentar el concepto de unidad, muchas veces esa inspiración nacionalista, se termina convirtiendo en una “realidad” romántica.

El territorio que hoy conforman La Confederación Helvética, en el siglo XIII, estaba compuesta por un grupo de pequeños estados o cantones, que al no estar unidos entre sí, eran blanco fácil de las ambiciones extranjeras, entre ellas un grupo de familias feudales, que dominan distintas áreas: los condes de Saboya, de Valais y de Gruyere, por un lado y los reyes de las dinastías de los Hohenstaufen y de los Habsburgo por el otro. Todos intentando de aumentar su influencia a costa de los indefensos pobladores, como es costumbre.

Mapa acual de Suiza en la que están representados los 26 cantones
que la conforman.

Narra la leyenda, que un día de otoño, en el año 1278, Guillermo Tell, junto a su pequeño hijo, decide revelarse ante la humillante tradición, de tener que inclinarse, en señal de respeto, ante el sombrero del gobernante austriaco Hermann Gessler, en el centro de la plaza de su ciudad, Altdorf.

Guillermo Tell desafía a la autoridad extranjera, al no inclinarse, como
signo de sumisión y respeto, ante el sombrero del gobernador Gessler.
Mosaico en la fachada del Museo de Historia de Zürich.

Ante la actitud retadora de nuestro héroe, y para crear un precedente a la comunidad, Guillermo Tell es arrestado y de inmediato, condenado a muerte, pero por mera diversión (los tiranos siempre se sienten tener el derecho de divertirse de vez en cuando), Gessler le propone al humilde campesino, legendario por su puntería, salvar su vida, si lograba acertar con una flecha, una manzana sobre la cabeza de su hijo menor: Walter, a 80 pasos de distancia. Confiado de su destreza y por el deseo de vivir, Guillermo acepta, y ante la mirada expectante de los pobladores del condado cantonés de Uri, éste coloca la flecha en su ballesta, apunta y acierta con fría precisión.

Grabado realizado en 1554, en la que Guillermo Tell, con fría
presición, apunta a la manzana sobre la cabeza de su hijo.

El gobernador Gessler, maravillado, pero a la vez frustrado por la falta de emoción y sangre, nota, que el diestro arquero llevaba otra flecha en el cinto y le pregunta ¿cuál era la función de ésta? recibiendo la tajante respuesta de Guillermo Tell, que, en el supuesto caso de haber fallado, esa flecha estaba destinada al corazón del gobernador en persona. Gessler, humillado, decide apresarlo y condenarlo, pero ahora, de por vida, en el castillo de Küssnacht.

Ruinas del Castillo de Küssnacht.

En la ruta al castillo, que sería su prisión, se desata una tormenta mientras cruzaban el Lago de los Cuatro Cantones, y la embarcación en la cual viajaban está a punto de naufragar, pero Guillermo Tell logra tomar el control del barco y llevarlo a puerto seguro, salvando la vida de él de y los otros ocupantes, incluyendo al gobernador Gessler.

Foto satelital del Lago de los Cuatro Cantones, en la que
Guillermo Tell se logra escapar de sus captores, luego de
salvarlos de ahogarse en una tormenta.

Una vez en tierra, Guillermo logra escapar y tras organizar una emboscada, asesina al tirano, con la segunda flecha, en pleno corazón. Ahora, y por el momento libres de opresores foráneos, los pobladores de Uri, luego los de Schwyz y más tarde los de Unterwalden, forman La Liga Perpetua, en 1291, a la qué, con el pasar de los años, se adhieren otros poblados cantoneses, hasta lograrse, su independencia definitiva del dominio extranjero, en el año 1422, con la firma del Tratado de Basilea.

Juramento de Rütli
Autor: Johann Heinrich Füssli, 1780

Con el pasar de los años, éste mito creció y se arraigó en la mente de los pobladores, de la hoy, Confederación Helvética Suiza, e inspiró a los verdaderos héroes, que si se unieron, rebelándose y logrando al final la libertad del muy poderoso Sacro Imperio Germánico en manos de la dinastía de los Habsburgo.

En el siglo XVIII, un escritor llamado Egidio Tschudi, incluye, el mito de Guillermo Tell, en su obra: Crónicas Helvéticas y en el siglo XIX, el compositor italiano Joaquín Rossini estrena su fastuosa ópera Guillermo Tell, inspirada en el texto del escritor alemán Friedrich Schiller.

Overtura de Guillermo Tell, dirigido por Herbert von Karajan



No es la primera vez, en que el imaginario humano crea personajes solitarios, que por los avatares del destino, inspiran, con su arrojo, valentía y devoción, las voluntades de muchos con el fin de lograr un objetivo común, ante un opresor, cuya fuerza, sólo se puede desafiar mediante la unidad. Algunos de estos ejemplos del folclore popular además de Guillermo Tell son: el arquero escocés Gilpatrick; el inglés Guillermo de Cloudeslee; el noruego Toki; Robin Hood, el rey Arturo, Luke Skywalker, el tan esperado Mesías de los judíos y Jesús.


Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi

lunes, 2 de diciembre de 2013

La adaptación de los símbolos


Los símbolos, muchos de ellos, son tan cotidianos, para el mundo entero, que a simple vista y sin mucho reflexionar, entendemos lo que pretenden transmitir. Son pictogramas que representan una idea, un concepto, enfocados, en un principio, en un entorno local, geográficamente definido, como un código particular e íntimo, que con el tiempo, se popularizó, hasta convertirse en algo común, tergiversándose, en algunas oportunidades, su significancia original.

Es usual y damos por sentado, que el significado de algo representado, es y siempre ha sido igual, sin variantes, con algunas posibles modificaciones, pero con la misma interpretación. ¡Qué errado estamos¡ si pensamos que eso es así, y a continuación pongo algunos ejemplos que demuestran lo contrario.

Desde hace siglos la cruz representa a Cristo o al cristianismo en sus distintas manifestaciones: catolicismo, cristianismo ortodoxo, copto, etc., pero en la antigüedad, hace unos 1500 años, si un devoto de Jesús hubiese visto una cruz, la interpretaría cómo el método en que murió, pero nunca cómo su representación. El símbolo utilizado era el de dos círculos concéntricos, siendo el externo Dios y el interno el Hijo de Dios, como aparece representado en algunas inscripciones en las catacumbas de Domitila y san Calixto en Roma.

El círculo siempre ha estado relacionado con el sol, y éste
con la mayoría de los dioses principales de casi todas las
culturas, por eso se le representa, en síntesis, como Dios, y
el círculo interno, como el hijo de Dios: Cristo.

El cambio se comenzó a dar, muy lentamente a partir del siglo III, sintetizando el nomina santa de Jesús, IHS, que incluía una cruz en el centro, representando su muerte.

El monograma representa: el santísimo nombre de
Jesús crucificado, tomándose luego tan sólo la cruz
que lo representa.

Escudo del papa actual: Francisco

Pero su adaptación principal, en la idiosincrasia de los cristianos, fue por la influencia de otros símbolos, en esa época, aun, contemporáneos y vigentes, que se adecuaron por sustitución, a la nueva religión, cómo lo fue el anj egipcio o cruz ansada, que representa el renacimiento del dios Osiris, a través de su hermana y esposa Isis, tras haber sido descuartizado por su hermano Set.

El anj, símbolo de la resurrección,
 identifica a su portador
como un ser divino.

La Iglesia cristiana copta de Egipto, Etiopía y Eritrea, adopta éste símbolo, que desde hace siglos, demarca al portador del anj como un dios, uno de muchos, a diferencia de los que no lo portan, y se lo apropia, con sutiles modificaciones, a su nueva visión religiosa monoteísta. Es bien sabido, que la sustitución progresiva de credos, ideas o conceptos, es más efectiva, si parte de algo preexistente y de allí se comienzan a introducir los cambios.

A partir del anj, la iglesia copta egipcia, toma su iconografía y
la adapta para diferenciarla y con los años la transforma,
manteniendo sus mismos elementos.

Otro símbolo que significa dos cosas totalmente distintas en cada hemisferio, es la cruz gamada o esvástica, originaria del hinduismo indio y adoptada por Adolfo Hitler, su procedencia iconográfica la podemos ubicar desde los inicios de la Civilización del Valle del Indo, al menos unos 4.000 años, y su significado más difundido es en honor a la diosa Laksmí, esposa de Visnú, deidad de la belleza y la buena fortuna.

En la representación de sus cuatro brazos,
portadores de la buena fortuna, se crea, la
síntesis de la esvástica.

La palabra esvástica (suastíka) proviene del sanscrito o lenguaje divino hindú, y su iconografía representa en síntesis, los buenos deseos o buenos augurios de la diosa Laksmí, en síntesis de su brazos, indiferentemente hacia adonde apunten, ya sea a la derecha o a la izquierda.

La costumbre es representarla a la entrada de las casas
para atraer los bienes que proporciona la diosa Laksmí.

A finales del siglo XIX, los occidentales la importaron a Europa como un modismo del bien, lo bueno y el éxito, pero de pronto la dejaron de usar, cuando Adolfo Hitler la adoptó en su diseño de la bandera nazi, y a pesar, que su significado, implícito, al menos de palabra, era la felicidad y la paz, no lo era su diatriba.

Postal inglesa de 1910.

Desde ese entonces, y hasta la actualidad, al menos por varios siglos o más, la esvástica va a representar, para los occidentales, la esencia del mal, el resentimiento, la intolerancia y el racismo genético y religioso, a diferencia de oriente, en la que permanecerá como una síntesis de la diosa de la buena fortuna: Laksmí.

La esvástica, símbolo del nazismo, como representación de la intolerancia.

De igual manera, pero ahora a la inversa, en oriente, más no en occidente, el monograma de La Compañía Británicade las Indias Orientales, representó, toda la esencia del mal, en la que sus portadores abusaron, en beneficio propio, del poder que se les otorgó para comercializar los bienes exóticos de esa parte del mundo, explotando, esclavizando e incluso matando, a su total discreción, sin la intervención del gobierno al que representaban: Gran Bretaña.

El monograma de la terrible Compañía Británica de las
Indias Orientales.

Desde hace ya un siglo, la universalidad de las comunicaciones, ha unificado criterios, en muchos de los símbolos que se utilizan hoy en día, algunos de origen abstracto, representan, de manera positiva y negativa a la vez, el vertiginoso avance técnico del ser humano: La Energía Nuclear. No sólo, en su concepto original, en la búsqueda del desarrollo médico y energético, sino, como arma de guerra, que por más de cincuenta años aterró a la humanidad, durante La Guerra fría, ante la amenaza, siempre inminente, de un enfrentamiento bélico nuclear, tras el desarrollo de la Bomba Atómica por el departamento secreto: Proyecto Manhattan.

El logo del Proyecto Manhattan representa
la liberación de la potencia de la energía atómica
generada por las Fuerzas Armadas Norteamericanas. 

De allí en adelante, la imagen representativa de la energía nuclear, readaptada en 1946, que es la que conocemos en la actualidad, perdió, desde hace algo más de dos décadas, el temor que sugería, de un posible ataque del enemigo, de lado y lado, para ser considerado, hoy día, beneficiosa, pero polémica, herramienta del bienestar colectivo.

Símbolo de la radioactividad, desarrollado en 1946.

Con el pasar de los años, ese tipo de energía va a ser eventualmente sustituida por otras menos contaminantes, lo malo es, que el residuo nuclear ya utilizado, continúa siendo radiactivo por unos 50.000 años más y, su almacenamiento, por más seguro que pueda ser hoy, en un par de milenios, podría estar al alcance de cualquiera, que por curiosidad, ingenuidad e ignorancia, la haría vulnerable y a riesgo de todos, y es, porque el logo actual, no significaría nada para esas personas, por desconocer, en ese entonces, su simbología. Razón por la cual, desde hace ya años, que se busca una nueva imagen, más figurativa, que represente el peligro que se corre.

Símbolo actual, mucho más figurativo, que representa
los peligros inminentes de la radioactividad.

En esencia, los símbolos, aun siendo hoy universales, con el tiempo se olvidan o se transforman, perdiéndose su significado original, para dar paso a otros, adaptados a una nueva realidad.


Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi