domingo, 28 de diciembre de 2014

Los Esposos Arnolfini


Si se escucha la palabra Renacimiento de inmediato nuestra mente evoca el arte italiano del Quattrocento (siglo XV) e inconscientemente hacemos una lista de todos los nombres de los artistas que conocemos, pero rara vez esa lista incluye pintores de otras geografías que no sea Italia y nunca, excepto que sea un conocedor o seas de la zona en cuestión, vas a pensar en Flandes. Ese territorio que hoy en día es el norte de Bélgica y cuyas principales ciudades son: Brujas, Amberes y Gante (ciudad que vio nacer al emperador Carlos V), pero nos legó una extensa lista de artistas que trascendieron, no sólo de sus fronteras, sino que compitieron mano a mano con los italianos de la época, ellos son: Robert Campin, Hugo van der Goes, Hans Memling, Roger van der Weyden, Hieronymus Bosch (el Bosco), Peter Brueghel y Jan van Eyck, todos ellos estrellas.

El cuadro Los esposos Arnolfini es una de esas pinturas que nos cautiva desde el principio, sin tener ninguna idea o conocimiento sobre ella, sencillamente nos atrae, nos obliga a acercarnos y contemplarla, disfrutando de su colorido y composición, pero al ser una de las tantas obras importantes del National Gallery de Londres, le dedicamos unos cuantos segundos, sacamos nuestra propia interpretación; una pareja que espera un hijo, y continuamos nuestro recorrido. Pero hay mucho más en esa obra que nos habla del entorno socio económico de la pareja y del acto que están protagonizando, y no, ella no está embarazada, quiere estarlo, ese es el objetivo de todo el simbolismo que debemos saber leer para poder disfrutar plenamente de la obra.


National Gallery de Londres (82 cm x 60 cm)

Quiero aclarar desde el principio una regla que aplica a todas las obras, todas, desde que el arte es arte, y es la lectura con respecto a la ubicación de los personajes u objetos en una composición, diestra y siniestra (derecha o izquierda). Es un error referirse al lugar en donde se ubican a los personajes desde nuestro punto de vista, hay que verlo desde el punto de vista de ellos. Por ejemplo: Giovanni Arnolfini y su esposa Giovanna Cenami. Él no está a la izquierda y ella a la derecha, es al inverso. En los períodos artísticos comprendidos durante el Medioevo, el renacimiento e incluso parte del barroco, el hombre siempre es colocado a la derecha de la composición, la diestra, y la mujer siempre es colocada a la izquierda, la siniestra, haciendo énfasis en el término peyorativo. La diestra representa al hombre, el conocimiento, el Sol, Dios, etc., la siniestra representa a la mujer, la Luna, las pasiones, lo perverso, etc., y como todo son códigos, los artistas los respetaban y utilizaban para expresar sus opiniones más allá del tópico del cuadro. Con esto en mente, vemos que la ventana está a la derecha del hombre y la cama a la izquierda de la mujer.


Si observamos en la mesa al lado de la ventana notamos la colocación “casual” de unas naranjas, que simbolizan poder económico, ya que ellas son exportadas del sur de Italia, un lujo en el norte de Europa. Y no es una, son varias y están al lado de él, lo que además nos indica que la riqueza le pertenece a él. De hecho, Giovanni fue un rico comerciante italiano que se mudó a Brujas y amasó una gran fortuna.



Nos centramos en la composición y nos percatamos que él sostiene la mano de ella, nos mira fijamente y levanta su mano derecha. Todo eso hasta el momento no significa nada para nosotros, 




 pero si vemos en lo alto notamos un candelabro que sólo tiene una vela encendida, que en las costumbres de la época representa la celebración de un matrimonio.


Si del candelabro continuamos nuestra mirada hacia abajo vemos un espejo redondo con diminutas representaciones en el marco de La pasión de Cristo, pero reflejado en el espejo vemos unas figuras, los esposos de espalda y dos figuras más, una de ellas es Jan van Eyck, el pintor de la obra, fungiendo como testigos del enlace nupcial, que antes del Concilio de Trento (1563), no se requería de la presencia de un sacerdote, sino la de los testigos, y ésta no tenía porque ser en una iglesia, una habitación era tan buen lugar como cualquier otro. 


Si ésto no es suficiente, el artista deja testimonio de su presencia en la ceremonia, firmando en el centro y colocando la fecha, "Jan van Eyck estuvo aquí, 1434". Por primera vez que se sepa el pintor no sólo firma la obra sino que además se incluye en ella, aunque el reflejo en el espejo no lo define físicamente, es el hecho. 


Otros elementos colocados en la obra nos refleja ahora la intención implícita del matrimonio, la procreación. El verde en la vestimenta de ella significa fecundidad, el rojo de la cama la pasión, el que ambos estén descalzos, fertilidad, 

 

y por supuesto, el otro protagonista, el perro, que muy al contrario de lo que piensan la mayoría, la representación canina en una obra de ésta época, no representa fidelidad, sino lujuria, y además su cara está en dirección a ella, lo que indica que la que está lujuriosa es la nueva esposa.


Lastimosamente para ellos, nunca pudieron tener hijos, a pesar de haberse rodeado en ésta obra de todos los elementos y talismanes para poder lograrlo. 

Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi

jueves, 18 de diciembre de 2014

The Cloisters en Nueva York

 
Este es uno de esos sitios desconocidos en medio de lugares muy conocidos y tal vez sea mejor así, es parte de su magia y tal vez de su intención.


The Cloisters en Fort Tryon Park



The Cloisters pertenece y está administrado por el Museo Metropolitano de Nueva York (The Met), ubicado en el extremo norte de la isla de Manhattan en Fort Tryon Park, en medio de un bosque con una magnífica vista del río Hudson, inaugurado en 1938, bajo el patrocinio de John D. Rockefeller Jr., quien compró partes de cinco abadías en Francia y se las trajo piedra por piedra para recrear una nueva abadía gótica de clausura en pleno corazón de de Nueva York.



Vista aérea The Cloisters al lado del río Hudson


Además adquirió los terrenos al otro lado del río, en el estado de Nueva Jersey, transformándolos en un parque, para así asegurarse de mantener la vista sin obstáculos de posibles futuras construcciones. No contento con eso, dona al museo casi toda su colección de arte medieval, contando en la actualidad con más de 2.000 piezas entre las que se encuentran:
el manuscrito iluminado por los hermanos Limbourg, Las bellas horas del duque de Berry, uno de los libros más importantes de principios del siglo XV;


Uno de los libros iluminado.

 
Los siete tapices de La caza del Unicornio, que originalmente les perteneció a la familia Rochefoucauld y Rockefeller se los compró por un monto alrededor del millón de dólares.


Tapices de La Caza del Unicornio.


y mi favorito, el tríptico de La Anunciación del pintor flamenco Robert Campin, mejor conocida como El altar Mérode, del que hablaré más en el futuro.


Tríptico de La Anunciación de Robert Campin.


El sólo recorrido del complejo, diseñado por el arquitecto Charles Collens, es un salto al pasado, con su fabulosa capilla de estilo románico, que genera introspección espiritual,



Capilla en El Cloisters.


Las arcadas de los jardines internos en donde se cultivan plantas al estilo tradicional de los claustros de la época, en donde a falta de laboratorios farmacéuticos, las medicinas se hacían con una exacta mezcla de plantas, flores, cortezas, raíces o semillas, mejor conocido como herbología.



Arcada de una abadía cistercience en The Cloisters.


The Cloisters, al igual que casi todos los museos de Manhattan, está cerrado los lunes, el Día de Acción de Gracias y el 25 de diciembre, y su costo es de $ 25 para los adultos, $ 17 para los mayores de 65 años, $ 12 para los estudiantes y gratis para los menores de 12 años, pero con la compra de ésta entrada también se puede entrar en el Museo Metropolitano de Nueva York en el mismo día.

 

Uno de los grandes atractivos de Manhattan es que todo o casi todo se puede hacer a píe, pero éste es uno de esos casos en donde esto no es recomendado, es preferible ir en el Subway (Metro), en autobús o en carro. La primera opción es la más atractiva. Se toma el Tren A hasta la calle 190 y de allí una corta caminata de 10 minutos a lo largo de la calle Margaret Corbin Drive, a través del bosque en el que está ubicado el museo. Si uno se encuentra en el Museo Metropolitano (la sede principal), se puede llegar tomando el autobús M4 (Madison Avenue/83rd Street) y bajarse en la última parada.



Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi
 

viernes, 12 de diciembre de 2014

El Puente de Brooklyn


La proeza de una mujer ante la adversidad.

Emily Warren Roebling, con un gallo vivo en sus brazos como símbolo de victoria, es la primera persona que oficialmente cruza el Puente de Brooklyn, unos días antes de su inauguración. Una victoria que no fue nada fácil de alcanzar y es gracias a ella que existe uno de los puentes más famoso del mundo, tal cual lo conocemos, de lo contrario, otro en su lugar, seguramente mucho más conservador en diseño, uniría las ciudades de Manhattan y Brooklyn en Nueva York.


La ciudad de Nueva York está compuesta por cinco condados (Borough en inglés): Bronx, Queens, Staten Island, Brooklyn y Manhattan y dos ríos: el Hudson river y el East river. Pero de las cinco, la más poblada y desarrollada es Manhattan, debido a su ventajosa característica geográfica; es lo suficientemente grande, pero no de manera desproporcionada y es una isla. Hoy en día esa particularidad no ofrece mayores ventajas, pero si retrocedemos unos 400 años cuando los holandeses la fundaron con el nombre de Nueva Ámsterdam, si. Al ser isla era más fácil de proteger y como dije antes, su superficie, de 60 Km2 era favorable, permitía crear un poblado y disponer de suficiente área para sembrar y subsistir.

Los cinco condados o boroughs de la ciudad de Nueva York
1.- Manhattan, 2.- Brooklyn, 3.- Queens, 4.- Bronx y 2.- Staten Island

Pero en el siglo XIX ésta ventaja se convirtió en su perdición debido a las masivas migraciones europeas que abarrotaban la isla, escapando de las revueltas civiles, sobretodo en el territorio alemán y del hambre en Irlanda, obligando a muchos a cruzar el océano en busca del mítico “Sueño Americano”. Ese crecimiento poblacional fue tan repentino que las autoridades civiles no tuvieron mucho tiempo de planear, generándose constantes disturbios entre sus pobladores, imposibles de controlar y como resultado de esos enfrentamientos, cada grupo social o etnia se reubicó en los condados adyacentes, otorgándole así a la ciudad de Manhattan un respiro. Con la expansión urbana, el hecho de ser isla se transforma en un problema, los ferris que transitaban ambos ríos no se daban abasto y el traslado no era sólo peatonal, para los que iban en carruajes era un dolor de cabeza. Algo se debía hacer y varias propuestas para construir un puente se plantearon, pero la más innovadora, tecnológicamente, atractiva en cuanto a diseño y económica, fue la del ingeniero e inmigrante alemán, John A. Roebling. Su diseño fue una mezcla perfecta entre la tecnología y la estética. Él quiso hacer un puente colgante para evitar así el exceso de soportes y el problema que eso acarrearía al momento de su construcción, ya con dos bases de apoyo fue complicado. Para cubrir la distancia de casi 500 metros de luz entre pilar y pilar, planteó la utilización de guayas de acero, único material que podía resistir las tensiones a las que iba a estar expuesta la estructura y hasta 1903 el Puente de Brooklyn mantuvo el record de ser el puente colgante más largo de mundo, con una extensión total de 1.825 metros.


La isla de Manhattan en 1850 sin el Puente de Brooklyn

El que se aceptara el diseño de Roebling fue en sí una “lucha de titanes”, que enfrentó a los distintos poderes: el económico, el político y el civil. Cada quien defendiendo de manera intransigente su punto de vista, pero con un trasfondo común en su contra, él era un inmigrante. Superado el impase inicial e iniciada la construcción a principios de 1870, Roebling muere de gangrena a consecuencia de un accidente en un ferri y delega en su hijo, Washington Roebling, el proyecto.
  
Retrato de Washington Roebling con su puente atrás
Autor: Théobald Chartran (c.1899)
Museo de Brooklyn, Nueva York

El hijo, ingeniero brillante, queda inhabilitado durante la construcción de uno de los pilares de soporte de la torre, sufriendo el mal de la descompresión, incapacitándolo para poder continuar su trabajo y supervisión en sitio y ante el riesgo que el proyecto, estando aun en su fase inicial, se le diera a otro ingeniero, su esposa, Emily Warren Roebling, toma las riendas.


Retrato de Emily Warren Roebling
Autor: Carolus-Duran (c.1896)
Museo de Brooklyn, Nueva York

En un principio ella es tan sólo una mensajera entre su esposo en cama y los ingenieros en la obra, labor nada sencilla, ya que muchos de éstos hombres se intimidan ante su presencia y le hacen la vida imposible, con la única intención que desista, además del hecho, que a medida que avanza el proyecto, se hace mucho más complicado su elaboración y ella, para continuar con su tarea debe estudiar matemáticas avanzadas, física y cálculo catenario, y así poder enfrentar a diario a los ingenieros, a los trabajadores y a los contratistas que no están acostumbrados a ser dirigidos por una mujer.

El puente de Brooklyn se comenzó a construir a principio de 1870 y se
inauguró en mayo de 1883.


Y si fuera poco, ella debe seducir con su carisma, a los políticos de la ciudad, para mantener a su esposo encargado de la construcción in absentia. Así que él, supervisando en avance de la obra con un telescopio desde su cama y ella como su vínculo en sitio, logran finalizar el epopéyico proyecto once años después.

Emily recorre todo el puente con un gallo en
sus brazos como símbolo de victoria.

Una placa en uno de los pilares reconoce su invaluable labor.

 

La característica más reconocible del Puente de Brooklyn son los arcos ojivales de sus pilares, elementos decorativos en los que se añora el romanticismo de tiempos lejanos, el gótico europeo de la época medieval, hoy en día mejor conocido como el Neo Gótico, estilo traído a los Estados Unidos por John A. Roebling.



Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi
 

sábado, 6 de diciembre de 2014

Paul Gauguin, su vida en autorretratos


Paul Gauguin fue un hombre que nunca se sintió a gusto por mucho tiempo en el mismo sitio y las necesidades de una vida artística insatisfecha lo obligaron a trasladarse de un lugar a otro en busca del lugar ideal, alejado de los europeos, del tradicionalismo y el convencionalismo que eso conlleva para poder pintar con libertad, para convertirse a su muerte, como es natural, en uno de los artistas más importantes del siglo XIX.



Él vivió intensas etapas religiosas a las que representó.
"Autorretrato" 1889
Museo D´Orsay, París
Desde muy temprano en su vida estuvo viajando: nació en París, pero su familia se vio en la necesidad de escapar a la entronización de Napoleón III, marchándose a Perú para vivir en Lima, ciudad que amó e influenció a largo plazo, en la adolescencia sirvió en la marina mercante y luego se alista en la Armada Francesa. Finalizada ésta etapa, como es normal en cualquier persona, busca establecerse, formar familia y hacer dinero, lo que logra en La Bolsa de Valores de París. Se casa con Mette-Sophie Gad y engendran cinco hijos. La vida burguesa le gusta, se convierte en coleccionista de arte y le permite hacer en sus tiempos libres lo que le apasiona: pintar.

Autorretrato como "Cristo en el Monte de los Olivos" 1889
Museo de Arte Norton, West Palm Beach, Florida

Muy lejos estaba por pensar su esposa, Mette-Sophie, que ésta ingenua pasión de fin de semana se transformaría en el pivote de ruptura de la relación y en el posterior abandono de Paul Gauguin del hogar y la familia. En las artes de vanguardia, él estaba inconforme ya con el impresionismo y todo lo que el entorno artístico buscaba o exigía. Necesitaba libertad creativa y se fue al Mar Caribe, a trabajar en la construcción del Canal de Panamá, para  irse después a la isla de Martinica. Y aunque él hizo su mejor esfuerzo en adaptarse al entorno y las condiciones, nunca lo logró, viéndose obligado a regresar a Europa y allá se le ocurrió la genial idea de reunirse en Arlés con su amigo Vincent van Gogh para probar suerte en el campo, pero tras nueve semanas viviendo juntos, casi se matan entre sí por el intenso choque de caracteres, él prefiere retirarse y van Gogh cortarse el lóbulo de la oreja.

"Autorretrato" 1888
En ésta obra él se inspira en Los Miserables de Vícto Hugo y se siente
perseguido como lo fue Jean Valjean y Vincent van Gogh su opresor.
Museo van Gogh, Amsterdam

El mundo es grande y debe de haber un sitio ideal para poder expresar con intensidad su gama de colores, con toda libertad de pinceladas y sin la crítica de los tradicionalistas. Giró el globo terráqueo y en el otro extremo del planeta escogió la Polinesia Francesa y allá se fue, a Tahití, siempre corto de dinero.

Ésta obra fue realizada tras la traumática visita con Vincent van Gogh
y su oreja cortada y la posterior decapitación de un condenado.
"Autorretrato en Jarrón" 1889

Paul Gauguin consiguió finalmente ahí su Paraíso, hasta ese entonces esquivo, allí se inspiró en los paisajes, en su intensa luz, en el primitivismo de su trazo compositivo y en las nativas, a las que representó en su obra y con la que compartió con una libertad inimaginada e incluso hasta prohibida. En la Polinesia le da forma a su búsqueda artística, sintetizando la forma a cambio de la sugestión del color. El simbolismo lo integra magistralmente con el primitivismo (estilo que él inspira) y sus obras maestras las realiza en el delirio de la sífilis, la miseria y la persecución policial por apoyar los derechos de los nativos en contra de la opresión colonial.


"Autorretrato" 1889
Galería Nacional de Arte, Washington D.C.

Su vida personal es un caos y piensa varias veces en el suicidio, pero su pintura es lo único que lo salva, aunque al no ser apreciada en Europa, no recibe dinero alguno. Al momento de su muerte, en 1903, el arrendatario intenta recuperar los alquileres vencidos y vende todas las propiedades de Gauguin, logrando vender todo excepto los cuadros, a los que amarra y lanza por un acantilado al mar.


"Autorretrato" 1893
Instituto de Arte de Detroit, Michigan, EEUU

El inconformismo artístico de Paul Gauguin lo obligó a crear un estilo tan personal, que es referencia obligada en casi todas las manifestaciones artísticas del siglo XX, por haber influenciado a las nuevas generaciones que a su vez van a influenciar a otras: Picasso, Matisse, Modigliani, etc.

Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi
 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

La simbología estética de Marc Chagall



Marc Chagall fue uno de los grandes artistas del siglo XX que dejó su huella, no sólo como excelente evocador lírico, sino quien creó un estilo narrativo tan particular, que es reconocible e inimitable, como una especie de Trademark, en la que todos se relacionan e identifican.
En sus casi 100 años de vida Marc Chagall fue un artista incansable,
quien creo un lenguaje propio, con una simbología particular y fue un
colorista insuperable.
 
Chagall en sus inicios, siendo extranjero, judío y adolecente, en la ciudad idílica del arte: París, rodeado por sus héroes: Picasso, Matisse y Delauny, se deja influenciar por todos y cada uno de los movimientos artísticos de moda de la época, tomando prestado sólo un poco e integrándolo, de manera magistral, a su propio lenguaje, incipiente, pero de gran fuerza y vitalidad, en la que va desarrollando un sin número de códigos y símbolos para narrar, sin ser literal, su memoria y su visión particular del mundo que lo rodea. Casi, hasta podríamos decir de él, que fue ingenuo, pero al adentrarnos en sus pinturas nos damos cuenta que los ingenuos somos nosotros.

Autorretrato con siete dedos, 1913
Como siempre va a ser recurrente durante su estancia en
Francia, Chagall representa en el fondo a París, pero en
su mente está Vítebsk.


Marc Chagall nace el 6 de julio de 1887 en Liozna, un suburbio judío o Shtetl en la ciudad de Vitebsk (hoy día Bielorrusia), una vibrante comunidad perteneciente al Gran Imperio Ruso, pero al margen, en lo que es Europa Oriental, lugar, al igual que muchos otros, al que fueron reubicados todos los judíos asquenazíes. Esta etnia, aislada de las otras comunidades judías (sefardíes y mizrajíes, entre otras), desarrolla su propio dialecto (el yidis), al igual que adapta sus tradiciones al entorno en donde viven. Costumbres a las cuales Chagall siempre va a hacer referencia en su obra, y en sobremanera a su amada Vitebsk, ciudad que siempre va a estar su corazón.
Sobre Vítebsk, 1914
En el fondo se destaca la iglesia Ilitch.
Colección Privada
 
Fue el mayor de nueve hermanos; su padre, Khatskl Shagal, trabaja duro para mantener a su gran familia en la empresa local que procesa arenque, referencia a la que Chagall representará siempre con un pez. La figura del violín o del violinista también aparece temprano en sus pinturas y busca simbolizar las tradiciones, el arraigo a su tierra, su añoranza por épocas más sencillas. De igual forma emerge el reloj de péndulo, que a simple vista personifica al tiempo, pero Chagall va más allá, el reloj encarna a sus antepasados, y más aún cuando está lejos de su tierra.
Los códigos simbólicos en éstas tres obras son recurrentes a lo largo de
toda su vida: el reloj de péndulo, el pez, la crucifixión, los ramos de flores,
y por supuesto, el manejo insuperable del color.
 
En Rusia, mayoritariamente y por mucho, Cristiana Ortodoxa, un artista judío tenía dos caminos a transitar: negar en su obra toda referencia a su credo o explotarlo al máximo; Chagall escogió esa opción, convirtiéndose en su paladín. Sus cuadros siempre mantienen su identidad religiosa, ya sea en la recurrente imagen del Rabino, La Torá, el Talit, el yidis, la Menorá y/o la Estrella de David, pero irónicamente también va a utilizar, y mucho, la iconografía de la Crucifixión de Jesús, sobre todo a partir del ascenso al poder de Adolfo Hitler hasta el período en que finaliza La Segunda Guerra Mundial, y no con la intención de ocultar sus raíces, por el contrario, para afianzarlas, utilizando esa simbología tan poderosa como representación del sufrimiento hebreo, tomando en cuenta, que cuando Jesús fue crucificado por los romanos, lo fue hecho como judío, y si uno se fija, Cristo siempre está afuera de su contexto histórico y representado por Chagall rodeado de los símbolos judíos a los que ya hicimos referencia.
El violinista, 1912-1913
Este cuadro inspiró el musical "El violinista en el tejado", 1964.
 Stedelijk Museum, Ámsterdam, Holanda
 

En 1910 emigra a París, dejando atrás al gran amor de su vida: Bella Rosenfeld, y se radica en Montparnasse,  en donde conoce y se relaciona con casi todos los noveles artistas del momento que también vieron en “La Ciudad de las Luces” la oportunidad de encontrar esa libertad expresiva carente en muchos de sus países de origen, anhelando él hacerse famoso, regresar a Vitebsk y ser digno económicamente para poder casarse con su amada.
Marc Chagall pintando la obra: Bella en verde. A su amada él la pintó
una y otra vez hasta la muerte de ella en 1944 y más allá.
 
Para Chagall la representación de la Torre Eiffel no sólo es una metáfora de la ciudad a la que va a aprender a amar, sino uno de los mayores logros de la modernidad. El ejemplo más evidente es su cuadro París a través de mí ventana, creada en 1913, en la que se desglosan un número interesante de códigos. La ventana entreabierta representa la libertad que ofrece ésta magnífica ciudad; la Torre Eiffel es la modernidad; el paracaidista, un evento histórico, acaecido en 1912, que posiblemente vio; el tren invertido es sinónimo del Metro; el hombre de dos caras, en el extremo inferior derecho, es su dualidad personal, entre la añoranza por su ciudad natal y París; y el gato amarillo con cabeza humana es el guardián, al igual que una esfinge, que protege lo interno de lo externo, obra enmarcada en una composición con fondo Cubista, muy sutil. En sí, ésta pintura es un diario íntimo, un recuento de sus últimos días antes de su regreso a Rusia.

París desde mi ventana, 1913
Museo Guggenheim de Nueva York
 
Ya en los brazos de Bella descubre de inmediato, que el mayor obstáculo para su matrimonio ya no existe; el padre de ella, que lo subestimaba, ha muerto. De inmediato hacen planes para regresar a París pero estalla La Primera Guerra Mundial, y se han de quedar “atrapado” en Rusia, pero al menos está al lado de la mujer que ama, a la que siempre, hasta el final, va a pintar. En esos cuadros, uno de los dos, o incluso a los dos, los representa volando, lo que indica la máxima felicidad. En todas esas pinturas aparece un ramo de flores o un árbol o arbusto, lo que significa la vida en su esplendor y el gallo representa la fertilidad. Con Bella va a tener una hija: Ida.
 
El cumpleaños, 1915
MoMA, Nueva York
 
Tras el estallido de La Segunda Guerra Mundial y la inminente invasión alemana a Francia, la familia Chagall logra escapar a los Estados Unidos. Allá es muy conocido y de inmediato consigue trabajo pintando grandes telas para el teatro. Durante su exilio nunca fue realmente feliz, se sentía que traicionaba, en la comodidad de su nuevo hogar, a sus compatriotas y sobre todo a los judíos, a los que masacraban sistemáticamente. En 1944, ya a punto de retornar a París tras la liberación de la ciudad por los aliados, Bella muere y con su muerte se abandona a la nostalgia,  e incluso, al menos por un tiempo, deja de pintar.
 
La Guerra, 1964-1966
En ésta obra los judío huyen de Vítebsk destruida por la guerra y una cabra
se interpone para protegerlos. En el fondo la crucifixión de Cristo
representa el sufrimiento y el sacrificio generalizado.
 
Un año después conoce a Virginia Haggard y por insistencia de su propia hija comienza una relación con ella que va de durar siete años y de la que va a nacer su segundo hijo: David. Como buen artista, de inmediato la empieza a pintar, y con él a su lado, pero su remordimiento es tan grande, por la traición que él cree le está haciendo a Bella, que se representa como un asno. En la obra Autorretrato con reloj frente al a crucifixión, creado en 1947, a pesar de estar representando a Virginia al lado de un árbol, representa también a Bella junto al Cristo crucificado, con una Menorá en Vitebsk y un reloj de péndulo flotando, simbolizando así en el cuadro, la felicidad actual, pero con un remordimiento vívido del pasado.
 
Autorretrato con reloj frente a la crucifixión, 1947
Colección Privada
 
En 1948 regresó finalmente a Francia con toda su familia y unos años después Virginia lo abandona, pero antes que la melancolía lo fuera a embargar de nuevo, Ida, su hija, le presenta a Valentina Brodsky, mejor conocida como Vava, con quien se casa en 1952 y con la que va a vivir el resto de su vida.

Para Vava, 1955
Colección Privada

En 1963, a sus 76 años de edad, cuando todo hombre sólo piensa en retirarse, a Chagall le comisionan su obra más monumental y polémica: el techo de la sala principal de la Ópera de París, 220 metros cuadrados de intenso colorido, en donde representa doce óperas de doce compositores, entre los que destacan: Mozart, Beethoven, Berlioz, Ravel, Wagner, Rossini, Verdi y Tchaikovski. Muchos de sus detractores iniciales, al ver la obra concluida un año después, se maravillaron, e incluso, un crítico de arte comentó en su columna: “Por primera vez los mejores puestos de la sala son los que están más cerca del techo.”

Techo de la Ópera de París, 1963-1964, con la identificación de cada
compositor y la ópera representada.
 

Chagall vivió otros veinte años más y se diversificó, colaborando, como ningún otro artista contemporáneo, en la creación de vitrales, ya fuesen para iglesias católicas como para instituciones judías, siempre mezclando y creando nuevos códigos que pudieran expresar, como palabras sobre un papel, su visión muy particular del Mundo: libre, feliz y muy colorido.

 Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi
 

domingo, 9 de noviembre de 2014

La "Gran" Revolución Cultural de Mao


En síntesis, fue una estrategia por parte de Mao para recuperar el poder político perdido tras el catastrófico resultado del “Gran Salto Adelante”, causante de hambre y muerte en todo el país. En su lucha personal en contra de los nuevos líderes: Liu Shaoqi y Deng Xiaoping, quienes se enfocaron en desarrollar un cambio económico enfocado en los modelos occidentales, Mao aprovecha su carisma y la mala memoria del pueblo, para iniciar ésta “revolución”, que lo único que tenía de cultural era el nombre. Fue un retorno al ideal romántico de la ortodoxia revolucionaria, que en su momento fue efectiva en crear un camino alejado del tradicionalismo imperial, corrupto y enviciado. Pero Mao, aunque idealista, demostró ser incapaz de gobernar de forma efectiva y de manera sistemática generó el caos y el atraso en su búsqueda por el progreso social.


"El camarada Mao Zedong es el gran marxista-leninista de la  nueva era".

Mao Zedong nace en 1893 en el seno de una familia campesina acomodada, en la provincia de Hunan. Tuvo la oportunidad de estudiar y viajar por su país en donde captó de primera mano la gran diferencia social existente entre los trabajadores y la élite, herencia del anterior régimen imperial. Influenciado por la Revolución Comunista en Rusia, Mao adapta la filosofía marxista-leninista a la realidad social, cultural y geográfica de China.


"Prepárate para el sacrificio, prepárate para la lucha, por el pueblo".

Una vez en el poder, obtenido con gran esfuerzo, en el año 1949, afianza su autoridad, reafirmando el culto a su persona, ¿por qué no?, si le ha funcionado a otros, porque no a mí. Y en efecto funciona, el pueblo lo adora, y las bases del ejército también, conformada por adolecentes muy influenciables. La élite política se encuentra maniatada por éste populismo y está subordinada a las políticas espontáneas y oportunistas de su “Gran Líder, Mao”.


El idealismo del "Gran Paso Adelante" en el que Mao insta a cualquiera
a producir bienes tecnológicos.

El primer paso a la independencia social y económica de las élites políticas, se crea tras el rotundo fracaso del “Gran Salto Adelante” que Mao había implantado como estrategia política con el fin de lograr la industrialización, aprovechando el gran capital humano existente en el país. Esta medida, aplicada a partir de 1958, no dio resultado, por la poca preparación del campesinado, congregado en comunas, obligado a producir bienes industriales y a la vez atender sus cosechas. La explotación rural, por un idealismo social, al buen estilo de la esclavitud, ya abolida, generó el agotamiento físico de los trabajadores, que aunado al clima adverso, dio como resultado una gran hambruna que le costó la vida a millones de chinos, pero halagados como estaban, por ser “considerados” partícipes de la revolución, olvidaron pronto y no sólo perdonaron a su líder, Mao, sino que buscaron a otros a quien culpar. Pero la élite política aprovechó el momento y depuso a Mao, asumiendo ellos las riendas de la nación y planteando un nuevo rumbo. Mao con más de 70 años de edad, no se va a quedar de brazos cruzados, se resiste a perder el protagonismo y aprovechando la valiosa ayuda de políticos de segunda que anhelaban cargos más representativos, contraataca con un proyecto ideológico basado en el culto a su imagen, “La Revolución Cultural”. El pueblo fiel a su carismático líder lo va a seguir a ciegas, sin analizar las fallas estructurales que éste nuevo proyecto de Mao les iba a generar y atacan todas las estructuras del poder que le son adversas, humillando a intelectuales, artistas y a cualquier persona que en alguna oportunidad pudo haber criticado a Mao, "en pensamiento, obra u omisión".


"El Ejército Popular de Liberación es la principal escuela en China para
fomentar el Maoismo".

El único objetivo de Mao era retornar al poder, a cualquier costo y se valió del adoctrinamiento de los más influenciables para lograrlo. Se difunde por todo el territorio “El Libro Rojo de Mao”, que recopilaba extractos de sus discursos más importantes y el pueblo y las bases del ejército se lo aprendieron de memoria, orgullosos de sentirse nuevamente partícipes de la revolución, ésta vez mucho más ideológica que progresista.


"Larga vida a Mao".

Mao retoma el poder y con mano de hierro se va a vengar de todos los que lo opusieron, generando una estampida de talentos, rodeándose tan sólo de oportunistas y acallando a todos los opositores. Uno de los logros que Mao había conseguido en sus primeros años de vida política fue eliminar casi totalmente el analfabetismo y ese recurso ahora lo va a utilizar a sus anchas, como sabía que no podía estar en todos lados, mal utilizó a los medios de comunicación, a los que controlaba en su totalidad y con publicidad siempre favorable a su persona y adversa a la de sus enemigos, reafirmó en el pueblo su poder, pero como “seguro mató a confianza” crea a La Guardia Roja para imponer su voluntad a través del miedo y la represión, incluso más allá de lo deseado. Pero el acoso no se restringió tan sólo a los seres humanos, también fueron víctimas las costumbres tradicionales que fueron abolidas; se quemaron libros, se destruyeron obras de arte y templos. Los estudios universitarios de ámbito humanista se prohibieron con la excusa de ser contraproducente para los ideales revolucionarios y lo único que estaba permitido eran las representaciones literarias y artísticas que exaltaran a Mao; el arte propagandístico. El pueblo ya estaba idealizado, por las buenas o por las malas, y si se daba ahora cuenta, del abuso al que estaba sometido, ya no disponía de nadie que lo pudiese ayudar. Mao volvía a ser amo absoluto hasta su muerte, acaecida en 1976, a sus 82 años.


El Guardia Rojo destruye los símbolos tradicionales y el
texto dice, "Destruye el Viejo Mundo, Construye
el Nuevo Mundo".

A diferencia del caos generado por el “Gran Salto Adelante” en que se vio afectado el campesinado, ahora con “La Revolución Cultural” las víctimas fueron los intelectuales y la clase dirigente apta que disponía el país. El atraso económico, social y cultural fue evidente, pero irrelevante, Mao retornó al poder y eso era lo único que importaba.


"El renegado traidor Liu Shaoqi, debe de ser expulsado del país".

Décadas le va a costar a China salir de éste atraso ideológico generado por la ambición desmedida de un hombre y sus partidarios. Lo que hay es que analizar si el pueblo aprendió a no ser manipulado por los intereses particulares de los individuos, ya que un pueblo ignorante, es el arma ideal del ego de sus gobernantes.


Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi